
El muerto estaba atado. El vivo se paró junto a Daniel.
Cam.!!
No, tenía que ser un error. Ellos se odiaban entre sí. Acababan de librar una gran batalla el uno contra el otro. Ella podía aceptar que Daniel hiciera cosas oscuras para protegerla de la gente que venía tras ella. Pero, ¿qué clase de cosa le haría buscar a Cam? Trabajar con Cam... ¿quien se complacía con la muerte?
Ellos estaban en una acalorada discusión de algún tipo, pero Luce no podía distinguir las palabras. Ella no podía oír nada más allá del reloj en el centro de la terraza, que acababa de dar las once.
Ella tensó sus oídos a la espera que los gongs parasen. —Déjame llevarla a Shoreline. —Al fin oyó a Daniel decir. Esto debía haber sido antes que llegaran a California. ¿Pero por qué Daniel tenía que pedirle permiso a Cam? A menos que...
—Está bien —dijo Cam uniformemente—. Llévala a la escuela y luego encuéntrame. No cometas errores, estaré observando.
—¿Y luego? —Daniel sonó nervioso. Cam pasó los ojos sobre el rostro de Daniel.
—Tú y yo tenemos trabajo que hacer.
—¡No! —Gritó Luce reduciendo la sombra con sus dedos, con rabia. Pero tan pronto como sus manos rompieron a través de la fría y resbaladiza superficie, se lamentó. La sombra se rompió en fragmentos, instalando una pila de cenizas a su lado. Ahora no podía ver nada. Ella trató de reunir los fragmentos de la manera en que Miles lo había hecho, pero estaban temblando y no podía. Ella agarró un puñado de piezas sin valor, sollozando entre ellas.
Steven había dicho que a veces los mensajeros distorsionan lo que era real. Al igual que las sombras proyectadas en la pared de una cueva.
Pero siempre había algo de verdad en ellos, también. Luce pudo sentir la verdad en las húmedas y frías piezas, incluso aunque las retorciera tratando de exprimir toda su agonía.
Daniel y Cam no eran enemigos, eran compañeros.
FUENTE: http://oscuros.la-pelicula.com/